Existe una famosa frase italiana que reza así: “traduttore, traditore”, es decir, el traductor es un traidor. Aunque suene un poco fuerte, no quiere decir otra cosa que lo siguiente: siempre que tengamos la posibilidad de acceder a un texto, cualquiera que sea, en su lengua original nos ve-remos mucho más enriquecidos que leyendo alguna traducción. Y esto por la sencilla razón de que existen modos, expresiones, sonidos, construcciones poéticas, que cuando uno traduce se pierden inevitablemente.
Todo lo dicho en definitiva para contarles por qué ha sido tan importante para mí comenzar este curso de hebreo. Cuando comentaba en mi comunidad que estaría un mes en Buenos Aires realizándolo, no pocos pusieron cara de asombro y extrañeza: “¿Hebreo? ¿y para qué? Debe ser dificilísimo”. En seguida me apresuraba a decirles que la mayor parte de la Biblia (el Antiguo Testamento), fue escrito originalmente en hebreo, y que por eso era tan importante para mí aprender aunque sea un poco de esta “lengua madre”. Cuando uno ama algo quiere conocerlo cada vez más. Es mi caso con la Sagrada Escritura: ella contiene todo lo que Dios quiso “contarnos de sí mismo” (cf. Jn 1,18). Y qué hay más bello, para un amante de la Biblia, que conocer el idioma elegido por Dios para revelarse.
Me vienen dos ejemplos a la mente que pueden ilustrar muy bien lo que quiero decir: supongamos que soy un amante de la arquitectura. Y muchas veces me han mostrado por fotos la “Sagrada Familia” de Gaudí, obra imponente de este gran arquitecto catalán. Si un día surge la posibilidad de conocerla en persona evidentemente no me perdería la oportunidad, poder encon-trarme cara a cara con semejante maravilla ni se compararía con todas las fotos del mundo.
Ahora pensemos en dos enamorados. Ella le escribe una carta de amor a él porque se encuentra lejos. No resulta difícil imaginarse cuántas veces el enamorado leerá y releerá la carta deteniéndose en cada detalle y palabra. Y evidentemente sólo el amor puede explicar semejante locura: cada palabra es significativa, por qué puso “te amo” y no “te quiero”, por qué esta expre-sión se encuentra en esta carta y no en la carta anterior, etc.
Creo que basta para expresar la razón por la que comencé este curso. Todavía no lo hemos finalizado, pero ya puedo decir que el profesor ha sabido llevarnos y acompañarnos en esta ardua tarea. El método Polis permite que no sólo aprendamos a “leer” un texto, sino que podamos hablar el idioma como una lengua viva. En cinco horas diarias no se pronuncia una palabra que no sea en hebreo. Eso facilita el aprendizaje. Entre risas, caras serias y a veces un poquito asustadas, juegos y estudio esta lengua va penetrando en nuestro corazón. Es así que palabras como “Shalóm”, “Moshé”, “Ionás” y “Abraham” dejan de ser nombres extraños para convertirse en una ventana de acceso a un mundo maravilloso: el mundo del Pueblo de Dios.
P. Facundo Echaniz
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Desde mi adolescencia había deseado aprender hebreo para poder leer el Antiguo Testamento en su lengua original. Por distintas circunstancias, no pude hacerlo cuando me lo propuse. El presente curso me permite satisfacer aquel deseo. El docente es excelente y los encuentros son muy dinámicos. Estoy muy contento con lo que vengo aprendiendo; me parece un muy buen punto de partida. Resulta también muy enriquecedora la diversidad de procedencias y actividades de los que participamos. El grupo humano es de primera. No sólo aprendemos, sino que nos divertimos mucho!
P. Marcelo Falcon
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María Mercedes Vera
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Hace mucho tiempo que siento fascinación por el hebreo y las Sagradas Escrituras y hoy la editorial San Pablo y Sobicain nos ofrecen esta maravillosa oportunidad de realizar un curso presencial e intensivo con el método polis, sin dudas la experiencia ha sobrepasado con creces mis expectativas, El curso Fue muy enriquecedor desde todo punto de vista, un grupo excelente, los alumnos, ofer el “more” y el personal humano de San Pablo quienes nos atendieron muy atentamente. En lo personal logre avances significativos en el aprendizaje del hebreo mas allá de todas mis expectativas y me llevo en la mente y en el corazón una jornada inolvidable. Muchas gracias a todos.
Esto lo escribí cuando estaba en el curso.
Palabra
Como anhelo que corras tu velo
Y así poder contemplar la luz que tu emanas
Como anhelo acercarme más y más
Que pueda escucharte hablar
Y oír ese dulce susurro silencioso
Que inquieta a mi alma
Como quisiera acercarme más y más.
Palabra, espada
Fuego, roció
Calma…
Sé un huésped en mi alma.
Cardozo Hugo Orlando
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En 2007 aproveché que el Seminario Rabínico "Marshall Meyer" de la calle José Hernández 1750 invitaba a cursar Aproximación al Talmud en CASTELLANO, para concurrir y conocer más sobre el judaísmo. Todos los lunes de 9 a 11, es libre, simplemete el que quiere ir se acerca y pregunta por el curso del rabino Arieh Sztokman. Les cuento que asisto desde abril del 2007. El rabino muchas veces escribe alguna palabra en hebreo para explicar por qué se debe traducir de determinada manera y no de otra. Por eso empecé el curso de hebreo intensivo y aunque no me acompañaron mis circunstancias, algo aprendí. Lo suficiente como para engancharme con una profesora de hebreo bíblico que ya se encargaron de buscarme para continuar aprendiendo con este mismo texto.
Lo que más valoro es la muy buena disposición del profesor Ofer Cohn. Me encantan sus perros dibujados en el pizarrón. Agradezco el envío de Pablo que ilustra con uno de ellos. El grupo es súper piola y espero que el Señor los conserve entre sus amorosas manos.
María Mercedes Vera
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Hace mucho tiempo que siento fascinación por el hebreo y las Sagradas Escrituras y hoy la editorial San Pablo y Sobicain nos ofrecen esta maravillosa oportunidad de realizar un curso presencial e intensivo con el método polis, sin dudas la experiencia ha sobrepasado con creces mis expectativas, El curso Fue muy enriquecedor desde todo punto de vista, un grupo excelente, los alumnos, ofer el “more” y el personal humano de San Pablo quienes nos atendieron muy atentamente. En lo personal logre avances significativos en el aprendizaje del hebreo mas allá de todas mis expectativas y me llevo en la mente y en el corazón una jornada inolvidable. Muchas gracias a todos.
Esto lo escribí cuando estaba en el curso.
Palabra
Como anhelo que corras tu velo
Y así poder contemplar la luz que tu emanas
Como anhelo acercarme más y más
Que pueda escucharte hablar
Y oír ese dulce susurro silencioso
Que inquieta a mi alma
Como quisiera acercarme más y más.
Palabra, espada
Fuego, roció
Calma…
Sé un huésped en mi alma.
Cardozo Hugo Orlando